Tejer me ayudó cuando mi mente no paraba

No lo descubrí como técnica. Lo descubrí por necesidad.

wilmar crafts compostela

El camino hasta aquí

Antes

Vivir acelerada por dentro​

Durante años viví acelerada por dentro. Por fuera todo parecía funcionar. Trabajaba, cumplía, hacía lo que tenía que hacer. Pero mi mente no descansaba. Mandíbula tensa. Hombros rígidos. Pensamientos que iban más rápido que mi propio cuerpo. Siempre haciendo. Rara vez sintiendo calma real.

Antes

El Giro

Volví a tejer sin grandes expectativas

Un día cualquiera volví a tejer.

Sin intención terapéutica.
Sin plan.
Solo el gesto repetido del hilo pasando por el ganchillo.

Al principio pensé que era una distracción amable.
Un rato para desconectar.

Pero poco a poco empecé a notar algo diferente.

El Giro

La Práctica

El momento en que entendí qué estaba pasando

No tejía para producir.
Y tampoco tejía solo para distraerme.

Tejía para regularme.

Mientras mis manos repetían el gesto, mi respiración empezó a acompasarse.
Mi cuerpo iba más lento que mis pensamientos… y poco a poco se sincronizaron.

El ruido mental bajaba.
No desaparecía, pero se suavizaba.

Ahí cambió todo.

Dejó de ser un hobby.
Dejó de ser evasión.
Se convirtió en práctica.

La Práctica

Hoy

Lo que el crochet significa hoy para mí

Hoy tejo cuando mi mente se acelera.
Tejo cuando noto que estoy en piloto automático.
Tejo para volver al cuerpo.
Tejo para acompasar mi ritmo interno.

Sin música.
Sin exigencia.
Sin necesidad de que quede perfecto.

Solo el gesto.
Solo el punto.
Solo el presente.

Hoy

Si tu mente tampoco para

Empieza por tus manos.

No necesitas experiencia.
No necesitas hacerlo perfecto.

Solo un gesto repetido y unos minutos para ti.

Tejer puede ser el primer paso para calmar tu mente.

Aquí puedes comenzar con una práctica sencilla.

Comenzar la práctica

Práctica guiada de 10 minutos para calmar la mente.

Scroll al inicio